A veces la vida te sorprende con unos baches difíciles de saltar, no los puedes rodear, y tampoco cambiar de sentido de la marcha... Hay que seguir como sea, falta encontrar la manera. Esto hace que, en momentos así, te replantees si vale la pena seguir caminando. Con la incertidumbre de no saber que habrá al final del camino, miras ese enorme obstáculo y lo primero que se te ocurre, es apoyarte en él para descansar un poco mientras piensas como encontrar una solución. Te relajas tanto, que incluso te duermes, y como no, sueñas. Te ves a ti mismo atravesando esa enorme roca, sin dificultad, y con una sonrisa. Lo has conseguido! Cuando despiertas, y ves que solo ha sido un sueño, la tristeza llama por su nombre a la mente, pero tú no puedes oirla, por que solo escuchas el resonar de una piedra chocando contra la otra, mientras luchas para conseguir hacer tu sueño realidad. Cueste lo que cueste, siempre es mejor oir como se acerca la victoria, que quedarse mirando la derrota.
Por todos aquellos que decidieron seguir adelante a pesar de todo.
Por todos aquellos que decidieron seguir adelante a pesar de todo.
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